Cómo Christian había entregado su palabra debía cumplirlo, fue así, que el jueves por la tarde llegaron hasta la casa de Lillian, Daniel estaba nervioso, le sudaban las manos y en un reflejo involuntario producto de los nervios se las frotaba intentado esconder la ansiedad. Llamaron a la puerta y Lillian asoma la Cabeza por la puerta y logra divisar a su gran amigo Chris, como le diría ella de cariño, hasta que de las penumbras se acerca Daniel, sorprendida lo mira incrédula y da un pequeño saludo con los ojos abiertos como platos. Saliendo al porche vestida de overol de color manzana...
-Ho-Hola Daniel - saluda.
Christian advierte que la presencia del extraño incomoda a su amiga y sale al paso diciendo:
-Quisimos venir a saludar hoy, Daniel en realidad quiso venir ayer, pero, era tarde y decidimos dejar para
-Gracias- interrumpe Daniel, - Gracias por el saludo de ayer-
Lillian ya lo había olvidado por completo
-Saludo? - lo cuestiona
-Sí, responde él, - por mi cumpleaños -
-Ooohhh, Aaahhh, sí, Feliz cumpleaños nuevamente - responde ella con una sonrisa.
Ella no podía hacerlos pasar a su casa, ese día no era el mejor de los escenarios familiares. Sólo podían hablar afuera.
Daniel la miraba de pies a cabeza, la estudiaba, estudiaba su sonrisa, sus ojos que bajo las luces del porche de la casa, parecían faroles que lo encandilaban, mientras hablaba y sonreía, ella acomodaba su corta melena detrás de una oreja y entonces cuando ella sonreía él veía su hermoso hoyuelo, no había dudas, ahora él se sabía embriagado de su belleza, se había enamorado de ella. Estaba rendido a los pies de su hechicera. No había vuelta atrás, ella sería de él, ya lo decidió.
-Lillian, tienes novio? Preguntó intrépido...
-NO!- Responde Lillian confundida.
-Por qué?- Insiste Daniel
-No sé- Responde Lillian, - supongo que aún no alcancé las expectativas de nadie o en realidad no estoy muy
interesada, pues mi sueño es ser religiosa-
Qué? Escuchó bien? Ella había dicho "religiosa"?
-Por qué? Preguntó entre sorprendido y molesto tal vez?
-No lo sé - respondió ella con un suspiro cansino, supongo que lo sabré más adelante- replicó a su respuesta.
Y continuó conversando con Christian...
-Eres muy bonita, estoy seguro que te sobran pretendientes, no es así Christian? Cuestiona con sorna a Christian.
-Supongo-, responde su amigo, algo incómodo ante la pregunta. A él también, Lillian lo atraía, pero, él sabía que ella marcó una línea, cuando habló de su vocación.
Daniel agarró más confianza y empezó a halagar a Lillian más y más. Una Lillian muy sonrojada se despide con un apretón de manos y se mete a la casa, solo para enfrentar a su colérico padre, que en ese momento sin más preámbulo, le incrusta una sonora bofetada, replicando:
-Eres una desconsiderada, mal educada, mujerzuela barata, es la única definición que tengo para describir a alguien que se reúne con dos hombres en la calle-
Lillian asustada corre a su cuarto a encerrarse y llorar. De verdad era ella una mujerzuela?
No, nunca pudo entender los cambios de humor de su padre.
Esa noche durmió con lágrimas en sus ojos por el dolor de la bofetada y la inquietante voz de un hombre que repetidas veces le había dicho que era bonita.
Por primera vez en la vida, sintió, cómo mariposas revoloteando en su ser.
Finalmente una pequeña grieta dejaba ver colores de amor.
sábado, 10 de noviembre de 2018
Colores de amor
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