jueves, 20 de diciembre de 2018

Jugando a ganar

Él estaba jugando a ganar, no importaba como, la sometería y la volvería, un despojo humano...

Ella dió el primer paso, sí, pero él no la detuvo, cuando supo que ella cambiaría su vida por la de él, simplemente la dejó alimentar su ilusión.
Pasaban los días y él empezaba decirle que se vistiera para provocarlo, la sexualizaba, amaba mostrarle al resto de los hombres que ella, había caído con él, que ella era el juguete de ese momento, la apartó de su amigo Cristian, la apartó de sus amigas, ahora él era el centro de su vida, sus amigas debían entenderla, comprenderán que él la ama. Que equivocada estaba, él no la amaba.
La arrinconaba donde quisiera y la besaba hasta que ella se perdiera, luego la menospreciaba, hasta hacerla perder el amor propio y su dignidad, más cuando ella empezaba a llorar diciendo que ya no podía más, el simplemente la besaba y la llenaba de halagos, -Eres mi princesa, te amo, solo que no tolero que te miren, como lo hacen. Pero él la quería vestida con ropas que pudieran demostrar su escuálida figura. Sus amigas la veían y le decían que su delgadez era preocupante, y sí, era verdad, pero solo ella sabia que la bulimia y la amigas no regia la harían ver delgada como él la quería, y seguía en ese círculo sin fin de decisiones enfermas, caóticas y sin salida. Ella solo quería complacerlo para que no la dejara... pasaron los días y después de acostarse con ella volvía a destrozarla por dentro, diciéndole que ella simplemente no era nadie que no servía como mujer. Que él era mucho hombre para tan poca cosa y sin futuro que era ella, ella tenía sueños, él las conocía y cuando estaban bien hacían planes sobre esos sueños juntos, pero cuando estaban mal... hmmm, cuando estaban mal, la violencia emocional a la que la sometía no tenía fin... solo duraron 5 meses juntos, 5 meses donde el destruyó sus mayores sueños, donde él destruyó sus ilusiones, donde la destruyó a ella. El tiro de gracia que la dejó como una muerta viviente, fue un domingo, en una calle, le dijo que simplemente ella no era lo suficiente mujer para él, que ella no tenía "eso" que él buscaba... ella se arrastró, suplicó, lloró en esa tierra, se aferró a sus pies pidiendo clemencia y paciencia, que ella cambiaría, más él, con una pequeña sonrisa torcida como disimulando el placer que le producía verla arrastrada... Ella no se rindió, buscó la manera de seguir con él, aceptó perder la poca dignidad que tenía para buscarlo, lo buscó, volvió a rogar, lloró pero él ya no volvió. Cuando por fin entendió que él ya no volvería, se sintió morir, y dejó de sonreír, de vivir, y simplemente empezó a sobrevivir, su primo, un fotógrafo renombrado hizo un álbum de fotos para ella, la lanzó para que pudiera ser modelo o promotora, lo hizo, pero después volvía a su casa y se encerraba a llorar, pasaban los días, su vida era un sinsentido, empezó a mostrar debilidad, ella ya no daba del dolor y la angustia, pasaba días sin comer, solo llorando. Dejó de escuchar música y empezó a mirar fijamente el techo de su casa buscando la manera menos cruel y dolorosa de morir. Sus amigas la buscaban pero ella simplemente se ocultaba, no quería verlas, ella las había abandonado por él. Su madre preparaba sus platos favoritos, pero ella solo jugaba con la comida, no podía comer, simplemente nada tenía sabor, todo era amargo, añejo, mohoso y asqueroso para ella. Ciertamente todos sabían que ella ya no tenía novio, los problemas se acrecentaban en su casa, por que nadie entendía, como un simple novio podía dejarla así, todos le decían que conocería a alguien mejor, pero ella muy en su interior creía que ya no merecía el amor de nadie. Seguía yendo am misa, hablaba con monjas, pero nada le devolvía la sonrisa, en su interior ella simplemente había dejado de existir. Mientras caminaba en esa noche cálida de regreso a su casa, simplemente todo se apagó, pasos apagones de llegar apagones su casa ella había colapsado, cayó inconsciente... Él la seguía de lejos, disfrutaba ver su obra maestra, sonreía en la oscuridad, ella pronto moriría y ese, ese era su mayor deseo, verla morir por él...